*Foto Archivo/Viento en vela
lunes, octubre 19, 2009
Albricias por Max Rojas
domingo, octubre 04, 2009
domingo, agosto 30, 2009
Revista Viento en vela #15

El número 15 de la revista Viento en vela (primavera 2009) está dedicado a celebrar la obra de tres poetas mexicanos: Abigael Bohórquez (1936-1995), Miguel Guardia (1924-1982), y José Emilio Pacheco (1939). Una de las pautas dentro de Viento en vela ha sido el rescate o revisitación de movimientos literarios y de autores poco explorados o desconocidos en nuestro país, así como una crítica distinta a autores que ya ocupan un lugar dentro del canon. En este hemos reunido estas dos directrices para hacer un perfil crítico de los poetas Miguel Guardia y Abigael Bohórquez, quienes se les ha mantenido al margen con pocas o nulas ediciones de sus libros, pese a su alta calidad estética. Tras la muerte de estos dos autores se ha tendido un injusto silencio sobre su obra tanto por críticos como por lectores. Las plumas que nos ayudan a acercarnos a estos autores son Alí Chumacero e Iván Cruz Osorio en el caso de Miguel Guardia, además incluimos el poema “Aposento VI. Miguel Guardia” que Abigael Bohórquez hizo a la memoria de Guardia. Algo que sin duda hay que reflexionar es el hecho de que estos autores, amigos entre sí, hayan corrido con la misma suerte en cuanto a la marginación.
- Editorial
- Miguel Guardia (por Alí Chumacero)
- 7 poemas de Miguel Guardia
- Miguel Guardia: El Retorno (por Iván Cruz Osorio)
- Aposento VI. Miguel Guardia (de Abigael Bohórquez)
- 70 años de José Emilio Pacheco (Rodrigo Castillo, Mijail Lamas, Jorge Ortega)
- Abigael Bohórquez: 73 años de su nacimiento, 14 de su muerte (Jorge Ortega, Mijail Lamas)
- El poeta labra en la memoria una palabra de esperanza (a partir de José Emilio Pacheco) (por Sigifredo Esquivel Marín)
- Con un temblor de voz en lo que queda de palabra: Abigael Bohórquez (por Álvaro Solís)
- 3 poemas de Abigael Bohórquez
sábado, agosto 15, 2009
Albricias
lunes, junio 29, 2009
Comunicado de la Red de Escritoras y Escritores por el ALBA sobre Golpe de estado en Honduras

El domingo 28 de junio de 2009 marca un capítulo más dentro de las páginas oscuras de Nuestra América. El ejército hondureño, y las fuerzas políticas de la derecha, han dado un vergonzoso Golpe de Estado al gobierno democráticamente elegido de Manuel Zelaya. El hecho ocurrió en Tegucigalpa, cuando cuatro comandos de aproximadamente 200 soldados llegaron a la residencia del presidente hacia las 06:00 horas, tiempo local. El presidente de Honduras, Manuel Zelaya, fue secuestrado y trasladado a Costa Rica por los militares. Mientras el presidente del Congreso, Roberto Micheletti, se autodesignó como presidente interino de la Nación, hecho que es rechazado por los miles de hondureños que en las calles exigen el retorno del Presidente constitucionalmente electo.
En solidaridad con los miles de hermanos hondureños que han declarado su intención de mantenerse en la calle hasta que retorne el presidente Manuel Zelaya, que rechazan categóricamente la posición del Congreso y ratifican que no reconocerán a un presidente de facto, la red de escritoras y escritores por el ALBA nos declaramos en resistencia hasta que este retorno se logre.
Por lo tanto, no reconoceremos ningún otro gobierno hondureño que no sea el encabezado por el presidente Manuel Zelaya. Nos comprometemos a denunciar, a manifestarnos en las calles, en nuestros distintos medios escritos y electrónicos, y en todo momento, sobre este brutal golpe de estado, al igual que todas las acciones de represión que se desaten a partir de él. Condenamos entonces la ilegalidad e ilegitimidad de este Golpe de Estado y exigimos la restitución del gobierno democrático del presidente Manuel Zelaya.
Reconocemos la valentía de los pueblos nuestro americanos y enarbolamos sus voces que han sabido resistir en diferentes tiempos históricos. Alzamos la voz y la lucha de Allende, Sandino, el Che y de todas las mujeres y hombres que resistiendo nos han dado la fuerza y la razón para vencer. La construcción de la paz y la democracia, sólo puede darse sobre la base de la justicia y la solidaridad, y porque somos responsables de nuestro futuro lucharemos por un presente donde se respeten las decisiones que libremente hemos tomados los pueblos de Nuestra América.
Firman:
Iván Cruz Osorio (México), María Eugenia López (Argentina), Gladys Mendía (Venezuela-Chile) , Benjamín Morales (México), Daniela Saidman (Venezuela), Horacio Cavallo (Uruguay), Isaac Morales Fernández (Venezuela), Rosa Chávez (Guatemala), Pablo Benítez (El Salvador), Norys Saavedra (Venezuela), Pablo Villarreal (Argentina), Juan Manuel Parada (Venezuela), Julia Erazo (Ecuador), Yuri Patiño (Venezuela), Augusto Rodríguez (Ecuador), José Javier Sánchez (Venezuela), Gabriel Figueredo (Venezuela), Inti Clark (Venezuela), Kathya M. Rodríguez (Panamá), Yanuva León (Venezuela), Katherine Castrillo (Venezuela), Dannybal Reyes (Venezuela), Raúl Aguiar (Cuba), Ennio Tucci (Venezuela), Germán Gana (Chile), Leonardo Cabrera (Uruguay), Eduardo Mariño (Venezuela), Fernando Vargas (Colombia), Diego Grueso (Colombia)
Simpatizantes de la red:
Saúl Ibargoyen (México-Uruguay), Thelma Nava (México), Ambar Past (México), Max Rojas (México), Gabriela Astorga (México), Luis Téllez-Tejeda (México), Santiago Robles Bonfil (México), Galo Ghigliotto (Chile), Daniela Moreno Urdaneta (Venezuela), Leonardo Delgado (Venezuela), Julio Valderrey (Venezuela), Jesús Ricardo Alustiza (Venezuela), Lenín Santiago Márquez (Venezuela), Omar Alfonso Requena (Venezuela), Javier Pérez (Venezuela), Usbaldo Volcán (Venezuela), Gabriel Impaglione (Argentina), Johnny Figueroa (Venezuela), Daciel Pérez (Venezuela), Benito Mieses (Venezuela), Mirian Angélika Pulido (Venezuela), Alfonsina Piña (Venezuela), Diego Navarro (Venezuela), Luis Rivero (Venezuela), Felipe Montes (Venezuela), Danis Gentile (Venezuela), Javier Monagas (Venezuela), Gabriela Barradas (Venezuela), Darién Giraldo Hernández (Colombia), Fernando Cely Herrán (Colombia)
domingo, junio 07, 2009
Allen Ginsberg & Paul McCartney: The Ballad of the skeletons
Said the Presidential Skeleton
I won't sign the bill
Said the Speaker skeleton
Yes you will
Said the Representative Skeleton
I object
Said the Supreme Court skeleton
Whaddya expect
Said the Miltary skeleton
Buy Star Bombs
Said the Upperclass Skeleton
Starve unmarried moms
Said the Yahoo Skeleton
Stop dirty art
Said the Right Wing skeleton
Forget about yr heart
Said the Gnostic Skeleton
The Human Form's divine
Said the Moral Majority skeleton
No it's not it's mine
Said the Buddha Skeleton
Compassion is wealth
Said the Corporate skeleton
It's bad for your health
Said the Old Christ skeleton
Care for the Poor
Said the Son of God skeleton
AIDS needs cure
Said the Homophobe skeleton
Gay folk suck
Said the Heritage Policy skeleton
Blacks're outa luck
Said the Macho skeleton
Women in their place
Said the Fundamentalist skeleton
Increase human race
Said the Right-to-Life skeleton
Foetus has a soul
Said Pro Choice skeleton
Shove it up your hole
Said the Downsized skeleton
Robots got my job
Said the Tough-on-Crime skeleton
Tear gas the mob
Said the Governor skeleton
Cut school lunch
Said the Mayor skeleton
Eat the budget crunch
Said the Neo Conservative skeleton
Homeless off the street!
Said the Free Market skeleton
Use 'em up for meat
Said the Think Tank skeleton
Free Market's the way
Said the Saving & Loan skeleton
Make the State pay
Said the Chrysler skeleton
Pay for you & me
Said the Nuke Power skeleton
& me & me & me
Said the Ecologic skeleton
Keep Skies blue
Said the Multinational skeleton
What's it worth to you?
Said the NAFTA skeleton
Get rich, Free Trade,
Said the Maquiladora skeleton
Sweat shops, low paid
sábado, mayo 30, 2009
Muestra de poesía ecuatoriana reciente (1973-1984)

El tercero de la lista, David G. Barreto (1976), se aleja un tanto del sistema de referencias de Carrión y de la apelación a la tradición de Hidalgo. G. Barreto es un poeta más intelectual, un tanto menos lírico. Sus poemas en prosa son a la vez reflexiones sobre el sentido mismo de la escritura poética y máximas metafóricas, construidas sobre ideas filosóficas muy abiertas, que oscilan entre un idealismo a ultranza y la huella de vivencias biográficas muy precisas, siempre ocultas detrás de imágenes desérticas o marítimas. Sus versos reflexionan sobre los límites del conocimiento humano y sus posibilidades de comprender la totalidad.
Javier Cevallos Perugachi (1976) tiene entre sus referentes literarios más evidentes a los beatniks norteamericanos y a los poetas hispanoamericanos de la experiencia. Su poesía se debate entre la muestra desenfadada de lo cotidiano y la necesidad de hallar el origen de la propia identidad cultural, a través de la observación de la herencia arquitectónica y del paisaje natural. Sus últimos poemas muestran una apertura hacia referentes geográficos lejanos de su natal Quito. En esta nueva actitud sobresale la pretensión de cierta universalidad, que concentra los textos en torno de la imagen del individuo acosado por el vértigo de la modernidad.
El siguiente poeta antologado, Ernesto Carrión (1977), ha construido su obra lírica a partir de una constante: la inconformidad con la realidad. Sus voces poéticas reclaman siempre la presencia de un mundo más unitario y transparente. Quizá por eso recurre con frecuencia a la impostación: muchos de sus poemas son monólogos dramáticos, en los que el poeta asume la identidad de personajes ficticios o históricos de la tradición literaria y popular de Occidente. Con estos disfraces, Carrión construye un mundo demencial, lleno de rebeldes, iconoclastas, descastados, apátridas... La poesía de este autor es una de las más agresivas y teatralizadas de los últimos años.
Cristian Avecillas (1977) reflexiona sobre la escritura poética y sus límites. Sus poemas se aglutinan con un criterio casi siempre secuencial: desde la fundación mítica de la palabra del hablante poético, hasta la realización imaginaria de ese mundo deseado o prefigurado por ese narrador fundacional. En la configuración de estos mundos líricos, caben tanto los deslices cuanto los fragmentos meditativos. No faltan tampoco la autoironía ni la crítica a los límites siempre deleznables del género de la poesía lírica. Esta recopilación muestra apenas una parte del trabajo en plena ebullición de este escritor, empeñada en formar unidades de sentido cerradas, completas.
La poesía de Juan José Rodríguez (1979) ha evolucionado desde la más simbólica de las reticencias hasta la apertura a un mundo de referencias heteróclitas, entre las que caben tanto los discursos de la alta cultura literaria como los de la cinematográfica. Este cambio ha tenido varias consecuencias: el ritmo áspero y fragmentado ha devenido en musicalidad variada y pertinente a cada motivo o tema. Por estas razones, no sorprende que en su obra se encuentren textos sentenciosos junto a otros cargados de narratividad. Las iniciales imágenes, de juegos dicotómicos sencillos, se han transformado en sucesiones de versos abiertos a la experimentación.
Fernando Escobar (1982) añade la frescura de una voz ocupada en satirizar y variar de tono continuamente. Las imágenes del mundo cotidiano se pueden volver pretextos para referirse a la mitología griega o a la mitología de la tradición lírica de Occidente. Son sujetos de su crítica o celebración tanto figuras ficticias (como la casta Penélope) tanto como históricas (el poeta español Leopoldo María Panero). Un regusto a bravata queda después de la lectura de su poesía: se trata de una visión mundana de la vida, cargada de la honestidad que brinda lo espontáneo. De entre todos los antologados, éste quizá sea el más provocador.
El más joven de la lista, Fabián Darío Mosquera (1984) parece ser también el más versátil. Posiblemente porque se encuentra todavía en la búsqueda de sus propios límites como creador. Es el más arriesgado y experimental de todos. Sus poemas se valen de variados motivos y temas, así como de todas las técnicas que conoce para construir versos. No le es ajena la prosa poética ni la minielocuencia. Trabaja tanto la sentencia como la metáfora más densa. Camina al borde de lo prosaico y declarativo, para luego explorar en su propia individualidad. Se acerca con mucha frecuencia a la vanguardia literaria del siglo XX, la revitaliza y evoca.
Sin duda alguna, han quedado muchos nombres por antologar, pero este primer vistazo pude dar al lector curioso una idea de cómo una parte de los más jóvenes poetas del Ecuador se están vinculando al contexto de la producción contemporánea de poesía lírica de Hispanoamérica. Sería interesante que Juan José Rodríguez Santamaría volviera sobre sus huellas y continuara el camino iniciado con esta brevísima muestra. Quedan muchos nombres, mucha poesía que leer. Que esta sea una invitación a los lectores y poeta mexicanos, para apretar los lazos de dos tradiciones literarias emparentadas en más de un sentido, más allá de su pasado, en su futuro.
* Texto publicado en el número 13 (septiembre 2008) de Viento en vela.
